Jonny Greenwood fue entrevistado por la revista belga Focus Knack, la cual se publicó en la última edición del medio.

En la entrevista, Greenwood señaló que se transformó en un adepto a la composición de bandas de sonido. Esto como resultado de sus intentos por expandir los límites de la música popular con Radiohead. Junto con esto, también indicó que rechazó en reiteradas ocasiones las ofertas de Tran Anh Hung, director de la cinta “Norwegian wood”, dado el exceso de trabajo que tenía por la realización de “The king of limbs” y que sólo aceptó ante la insistencia del director.

Al pasar tanto tiempo con la música clásica, Jonny se volvió a enamorar de la guitarra y sintió que era un instrumento nuevo al trabajar con la banda.

Radiohead siempre evitó a los músicos “de verdad”, por no tener la práctica y experiencia, además de no tener que escribir canciones populares en papel.

Finalmente, el guitarrista señaló que no era su culpa que el álbum se demorara tres años en salir.

Si creen que soy el difícil en al banda, se equivocan. Thom es el perfeccionista. Si fuera por mí, sacaríamos un nuevo álbum de Radiohead cada año… pero tal vez sea bueno que Thom delibere respecto a todo por tanto tiempo. Los álbumes no empeoran por ello.

Al escribir las canciones, Thom es quien usualmente da el punto de partida. Escribe las letras o la mitad de la canción y el resto las complementa.

La entrevista completa y en español, gracias a nuestra página hermana RadioheadPerú.

 
¿Cómo terminaste haciendo Norwegian Wood?
Tran Anh Hung me preguntó si quería escribir la música y le dije “No, no tengo tiempo – estoy trabajando en el nuevo álbum de Radiohead”. Luego de ello empecé a trabajar en algunas ideas de todos modos, sin haber visto la película o leído el guión, meramente por puro interés. Luego Hung me preguntó nuevamente – no se movía y su entusiasmo era infeccioso. Resultó ser un fan de “There Will Be Blood”. Aparentemente estaba buscando por una mezcla similar de ternura y amenaza, luz y oscuridad.

¿Conocías el trabajo anterior de Hung?
No, aunque usó “Creep” en su segunda película “Cyclo”. Vi su debut “The Scent of the Green Papaya” en DVD hace poco – ambas películas son hermosas. Había leído la novela de Murakami, la cual fue mi única fuente de inspiración de arranque. Ninguna de mis melodías iniciales terminó en la versión final de la película, eso sí.

¿Cómo empezaste tu trabajo en la banda sonora?
Hay escenas en el libro en las que Reiko, uno de los personajes principales, da clases de guitarra. Me pregunté qué música tocaría y eso fue lo que me dio las primeras ideas. Las imágenes son secundarias – prefiero basar mi trabajo en conversaciones con el realizador. Afortunadamente, Hung tenía sugerencias muy extrañas y específicas. Pensó que sería importante que la música evoque emociones confusas porque los personajes aún no son del todo maduros. En otras ocasiones me mostraba algunos acercamientos y me decía “escribe música que encaje con su expresión facial”. La mayoría de directores da indicaciones como “una pieza rápida aquí, algo amenazador allá, luego un clímax emocional”. Es muy gratificante ser capaz de partir de una imagen o idea concreta. Paul Thomas Anderson también trabajaba así. Ambos directores no acaparan todo con sonido, le dan a sus películas espacio para respirar.

¿Cuáles son tus referentes en bandas sonoras?
Mi banda sonora favorita es una para “The Comedians”, una adaptación de Graham Greene con Richard Burton y Liz Taylor, que tiene lugar en Haiti. Pero aún así me inspiro más por el uso de música clásica en películas, como Penderecki en “El Resplandor” o Ligeti en “2001: Odisea en el Espacio”. Acompañada por imágenes, esa música adopta todo un nuevo significado.

¿Acaso tu interés en música para películas partió de Radiohead explorando los límites de la música popular?
En parte, sí. Cuando empecé hace siete años, noté que con frecuencia las bandas sonoras son realmente buenas. Ya sabía que Ennio Morricone y John Barry podían crear melodías muy buenas, pero incluso las películas más tontas tienen bandas sonoras excelentes. El hecho que estos fragmentos de música de no más de dos minutos puedan existir de manera completamente independiente y crear todo un universo realmente me fascina. Cuando empecé a coleccionar discos de Francis Lai (el compositor Francés detrás de “Une Home et une Femme” y “Love Story”), dije: “Esto es algo que quiero intentar”.

¿Ha tenido la música de películas un impacto en Radiohead?
Al trabajar tan seguido con música clásica, he encontrado una nueva apreciación por la guitarra. Es casi como si fuera un nuevo instrumento para mi cuando entro al estudio con Radiohead. También usamos violines o incluso toda una orquesta más seguido. Solíamos temerle a los músicos de verdad – no estamos entrenados de manera clásica y uno no escribe canciones pop en el papel. Es un mundo completamente distinto. Ahora encontramos en ese alcance un respiro de aire fresco – en “The King of Limbs” puedes escuchar trompetas y cuerdas, y en el futuro definitivamente vamos a trabajar con otros instrumentos clásicos.

Una banda sonora debe terminarse en ocho semanas. Un disco de Radiohead usualmente toma tres años. ¿Es entonces un buen cambio de ritmo poder trabajar de manera rápida y eficiente?
Absolutamente. Pero le estás hablando a la persona equivocada si crees que soy el difícil en Radiohead [risas]. Thom es el perfeccionista. Si fuera por mí, haríamos un nuevo disco cada año, pero tal vez está bien que Thom se tome tanto tiempo. Nuestros discos no empeoran por ello.

¿Cuál es exactamente tu contribución en Radiohead?
Generalmente Thom nos da algunas letras o una canción terminada a medias y el resto de nosotros llena los espacios en blanco. Luego todo es demolido, encontramos otra manera de completar su canción y sin darnos cuenta se nos acabó el año. Radiohead es como las Naciones Unidas y Thom sería China [risas] .

Pero aún así llevan trabajando juntos veinte años.
Porque sigue siendo emocionante y caótico. Aún no tenemos idea de qué es lo que queremos exactamente. Nuestro amateurismo nos mantiene curiosos y no arruinados. Odiaría saber por adelantado cómo va a sonar un disco y en qué estadios vamos a tocar después.

Thom Yorke podrá ser el perfeccionista de Radiohead, pero tampoco es que tú escribas muchas bandas sonoras.
No me veo escribiendo tres o cuatro por año, eso es cierto. Pero sigue siendo refrescante tener una fecha de límite, un término del cual Radiohead jamás ha oído hablar.

¿Te ves convertido en un compositor clásico a tiempo completo eventualmente?
Es un pensamiento tentador. La música popular definitivamente tiene limitaciones. He aprendido que no hay una grabación perfecta, sin importar cuánto tiempo le dediques. La experiencia es más importante que el sonido. Tienes que estar en el mismo cuarto con otros músicos. Estar involucrado con música clásica es adictivo, definitivamente si has pasado un un año en el estudio trabajando con samples o guitarras. Es una lástima que la música clásica sea tan difícil y que yo no tenga el conocimiento teórico suficiente.

¿Acaso no hay muchos músicos pop orgullosos de no tener formación clásica?
Cierto, pero con frecuencia resultan ser los menos interesantes. No creo en los idiotas sabihondos, o el cliché que los músicos sin formación hacen mejores cosas porque no están atiborrados de técnica. Mientras más sabes, más te puedes olvidar y más libre puedes ser. Las lecciones de melodía y armonía que he tomado me han ayudado bastante.

La banda sonora de “Norwegian Wood” también tiene algunas canciones de Can – es tu idea, ¿asumo?
Absolutamente – quería canciones de los sesentas que encajen, pero que no fueran muy conocidas, nada de The Doors o los Beach Boys. Si tuviera que compilar mi banda sonora con mis favoritos de los sesentas, habría mucho Can, NEU!, Kraftwerk y otras bandas de krautrock. Esas bandas son de los setentas, pero eso solo te demuestra cuánto me gustan [risas].

El disco anterior de Radiohead, “In Rainbows”, fue inicialmente puesto de manera exclusiva en Internet y los fans podían decidir cuánto pagar por él. En promedio dicen que terminó siendo menos de cuatro libras, mientras un tercio no pagó nada. ¿Un error de cálculo?
No. Al menos fue un evento que consiguió que la gente hable, y todos los que bajaron el disco pensaron en cuánto vale la música para ellos y cómo es que la música necesita ser vendida en el futuro.

¿Has descargado música ilegalmente?
Nuevos discos, no. Pero he descargado discos que tengo en vinilo y para las cuales necesito un respaldo. Mira, es una discusión difícil y se va a quedar de esa manera, pero los chicos ya no compran CDs. Los estudiantes llevan sus laptops a la universidad y llenan sus discos duros con música. No hay reproductores de CD. El medio ya tuvo su hora. No sé siquiera si haya un futuro para la música pagada, y las disqueras tampoco pueden predecirlo. Todas las ideas son bienvenidas.