Tal y como el mismo Thom informó en DAS hace unos días atrás, el Rainbow Warrior III -la embarcación de protesta de Greenpeace- está ahora en Londres abierto a todo el público, después de llegar desde la ciudad de Amsterdam, en donde Yorke y una periodista del diario británico “The Telegraph” compartieron el viaje y obviamente algunas palabras.

 

A continuación, un extracto de la crónica de Louise Gray.

 

Cuando la estrella de rock residente del barco, Thom Yorke, apareció desde su cabina, todavía viéndose un poco verde, se le veía notablemente optimista sobre la experiencia.

 

“Pensé que sería como estar en un bus”, gruñó desde un punto. “Pero no lo es”.

 

Estaba particularmente inspirado en sumarse a la aventura gracias a su hijo de 10 años, Noah, quien como la gran mayoría de los chicos de su edad, estaba obsesionado con los océanos -aunque éstos los hagan sentirse mal- y también a su propia fascinación en las soluciones técnicas a los problemas medioambientales.

 

“Lo peor de todo fue vomitar – cosa que hicimos mucho”, dice Thom. “Lo mejor de todo esto es el bote, toda la tecnología, el puente, el radar, los marinos, las comunicaciones, la sala de máquinas”.

 

Es inusual oír a un cantante entusiasmado sobre el potencial de la navegación en una embarcación, pero Thom Yorke nunca fue una estrella pop común y corriente.
Se involucró en el movimiento del cambio climática después de tener hijos y levantarse todas las noches “horrorizado”.

 

Varias celebraciones tendrán lugar en Londres luego de la llegada del Rainbow Warrior III, luego una gira que comenzó en Hamburgo y que pasó también por Copenhagen. La embarcación estará abierta al público durante hoy y mañana.

 

Puedes leer la crónica completa -en inglés- AQUÍ.

 

 

@TheTelegraph
@LadyNewell